domingo, 11 de septiembre de 2011

El impulso incosciente.

A veces es inevitable, puedo tratar de esquivar la trampa de tu cuerpo, pero en el momento en el que tus ojos reclamen mi presencia, me encontrarás mirándote, perdida en tu sonrisa y en tu aroma. Puedo tratar de desaparecer pero una sola palabra tuya será suficiente para que pierda la cabeza y caiga de nuevo ante la redención de tu cintura. Puedo permanecer horas escuchando tus silencios, tu voz al otro lado del teléfono y conseguir que se detenga el tiempo para acompasarlo al sonido de tu respiración. 


1 comentario:

Anónimo dijo...

Aún no lo sabes, pero será mi lengua la que recorra el mundo en tu espalda, hasta dejarte sin aliento. Entonces sí, quizá quieras matarme.