jueves, 22 de septiembre de 2011

Aire

Necesitas práctica, pulso firme. Templa los nervios y prepárate. Deja la mente en blanco, necesitas espacio para el dolor. Sujétala con cuidado, acerca el mechero y caliéntala. Ahora ya está lista. Concéntrate en no gritar, llamar la atención es contraproducente. Deslízala sobre tu piel, deja que la atraviese poco a poco y nota el calor que quema la carne.
Se enfría y la quemazón desaparece, deja paso a la calma triste que se adueña de tu cuerpo. Guarda las evidencias y cura la herida, no queremos que se infecte. Controla el dolor y hazlo tuyo, vuélvelo soportable y ambiguo. Guarda las lágrimas dentro de ti y deja que se acumulen, trágatelas. Desaparece.

3 comentarios:

Maria L. Simarro dijo...

Creo que me he quedado sin aire.

Sin más. No sé qué decir salvo que me encanta tu manera de escribir.

:*

May la Goulue dijo...

El sadomasoquismo cotidiano es más común de lo que imaginamos...
Curioso infierno. Me encantó aquello de "ser incapaz de mirar al mundo en blanco y negro".

Saludos

Anonymous dijo...

No sabía que compartíamos pasión de forma complementaria.
Gracias por compartirlo.
Un saludo
@Sr_Feroz_