jueves, 28 de octubre de 2010

Los perfectos gilipollas

Cada día me sorprende más la estupidez humana.¿Cómo podemos ser así de obtusos?, cada día me doy cuenta de lo triste que resulta que dos personas comiencen a humillarse por el simple placer de hacerse daño, todo por orgullo, todo por aparentar.
Si reduzco a mis compañeros a cenizas, si los lanzo contra el suelo y les pateo las tripas, si les hago llorar de furia y dolor, si consigo que su dignidad huya despavorida, tal vez conseguiré esa gran satisfacción social, ese autoconvencimiento de grandeza. Cada día me resulta más triste descubrir que más fácil es escuchar como dos neandertales se escupen palabras a la cara, como se inyectan veneno solo por colocar un collar de perro que actúe como bozal a su antagonista. 
A veces, solo a veces, pienso que aquellos a los que humillamos no son más que nuestro alter ego herido, huido a otro cuerpo para protegerse de la vergüenza de verse a si mismo convertido en un despojo humano que disfruta llenando con compañeros cámaras de gas. ¿Cuando nos hemos convertido en unos perfectos gilipollas? 





Sé tu mismo puede ser el peor consejo que le des a ciertas personas.

domingo, 24 de octubre de 2010

He desayunado bizcocho

Son esas cosas las que me hacen sentir feliz por un momento. Descubrir que al despertarme tengo un bizcocho al que puedo darle un bocado y sentirme culpable horas después. He jugado a ¿Qué tengo en el coco? Ha sido la versión casera, es decir, papelitos y sombrero para engancharlos. Me gustan los juegos en los que tengo que llevar sombrero. Me gusta llevar sombrero. Me ha tocado ser Fernando de Aragón, Wally y el trol de David el Gnomo...Creo que soy algo así.


El caso es que hoy ha sido un día triste y sigo sin saber por qué. Necesito de forma urgente largarme a Ferrol. Por cierto, ¿¿os habréis fijado en mi calidad para usar el paint no??

PD: Para Ester, quien muy amablemente, me recuerda mis obligaciones.