miércoles, 19 de octubre de 2011

Permanece el tacto de tus labios sobre los míos, su calor. Guardo grabada tu imagen en cada uno de mis sueños. Cualquier riesgo es nímio frente al placer de tu sonrisa, de tu cuello iluminado por una luz que desciende desde tus ojos hasta perderse en tu cintura. Podría sentarme a tu lado y mirarte; tan sólo necesito mirarte para saber qué es lo que quiero. He visto amanecer y caer la noche por estar contigo, no me importa esperar, no me importa perder los días si eso significa pasar unas horas a tu lado. Me basta con saber que has decidido no huir de mi locura. 

No me creíste cuando dije que nos veríamos pronto, déjate sorprender, preciosa, yo he aprendido a dejarme llevar.  

domingo, 2 de octubre de 2011

Llegó tu venganza

No creas que estás a salvo, cachorro. Aún no he decidido qué hacer contigo. La idea de ver tu cabeza rodar ante mis pies me resulta increíblemente atractiva, sin embargo no sé qué podría hacer después, una vez tu cabeza me haya servido como trofeo y me haya bañado en la sangre que derrama tu cuerpo abierto en canal, ¿qué será de mí?. Me he pasado años esperando la venganza perfecta, acumulando odio e ira. El rencor me servía de alimento mientras que no lo hiciese tu carne y ahora no se qué hacer. ¿Cómo decidir tu destino?. Tal vez debería dejarte marchar, ver cómo te arrastras hacia la puerta y te pierdes en la oscuridad para dejarme a solas con el monstruo que acabará devorando mi carne y mi conciencia.

No creo que te merezcas la tranquilidad que mi discurso te otorga, no quiero que pienses que estás a salvo, que ya no apareceré de entre la sombras para arrancar tu inocencia y llevarmela conmigo. No quiero que creas que eres inmune a mi mordida, que mis colmillos no conseguirán atravesar tu piel si lo desease, sigues bajo mi poder, cachorro, sigues bajo mi yugo, lo único que ha cambiado, es mi apetito. He preferido reservarme el placer de tus bocados para la cena final. El día que decida desaparecer te llevaré conmigo y disfrutaré por fin de tu sabor mancebo, y tú, maldito proyecto de loba, no podrás hacer nada. 

Me has puesto en serios problemas bastardo y eso merece mi respeto. Podria povocarte dolor y disfrutar de tus gritos, sin embargo el dolor por el dolor, ausente de concreta finalidad no me seduce,no consigue hacerme estremecer. La tortura insustancial no me parece una opción.
Has salvado la noche cachorro. Aulla mientras todavía haya alguien que te pueda oír.
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Especial mención a Macamen, ya que ha sido la culpable directa de esta entrada, nunca antes me había parado a pensar sobre el futuro de mi planteamiento hasta que ella lo hizo.
Gracias.