lunes, 5 de diciembre de 2016

Nimbos.

No me quedan ganas, ni tiempo, ni sueño; estoy agotada, tremendamente cansada. Estoy decepcionada conmigo misma, con el patetismo absurdo al que parece hace algún tiempo he hecho mi compañero.
Diría que es triste pero me niego a darle esa dignidad a un sentimiento que a parte de apatía no me aporta nada. 
Diría que me he convertido en un autómata; movimientos programados de una precisión cuestionable pero que cumplen su función. Respira, espira, trabaja, expira; pero ni siquiera puedo excusarme con algo tan lamentable.

Las nieblas me hablan, columnas translucidas, inertes, que serpentean entre árboles y hojas, entre exhalaciones, veo cómo se deslizan y mutan su volumen para adaptarse al contorno inamovible de cualquier montaña. Quisiera verme envuelta en ellas y sentir como el aire se vuelve denso, como me inunda. Volverme niebla. Volverme niebla.

domingo, 21 de octubre de 2012

Polvo

Esta noche lloverá tierra, caerá inundando el asfalto y acabará por enterrarnos. Lloverá en seco y callará gemidos. Lloverá tierra y se esconderán los gatos, no habrá carne que comer. Lloverá tierra y teñirá de ocre las sombras, manto de barro sobre los tejados, derretirá el azul y transformará la ciudad en pan. Pelirrojos nadando por las aceras y ratones corriendo hacia la luz de las farolas. Hoy lloverá tierra y seremos escarabajos sobre ella. 

lunes, 15 de octubre de 2012

Nude.

Cada mañana veo un tren con tu nombre. Cada maldita mañana me planteo subirme y olvidarme de todo menos de ti. Cada mañana me pregunto si debería intentar raptarte apenas unas horas, me conformaría con eso, con poder sentarme delante de ti y mirar tu sonrisa.
Dices que no te gustan las sorpresas y yo me muero por aparecer a tu lado.

Sentada y me preguntan si estoy esperando, ¿lo estoy? me golpea tu imagen y sigo sentada.

miércoles, 10 de octubre de 2012

83 metros.

Voy a colgarte de los pulgares y a sentarme frente a ti; voy a esperar a que se desgarre tu carne por el propio peso de tu cuerpo. Voy a escupirte en la cara con desprecio, como siempre has hecho tú; aprendí del mejor. Voy a disfrutar con cada puto aullido de dolor que salga de tus labios. Voy a quemarte hasta convertir tu piel en cenizas y ver cómo caen tus vísceras al suelo al carbonizarse la inútil envoltura que las sostenía. Voy a destrozarte la vida a mordiscos, voy a hundir tu cara en un barreño de aceite hirviendo para ver cómo se derrite.

No pienso permitir que mueras, el descanso eterno no es castigo suficiente para ti, tal vez una década torturando tu cuerpo sea suficiente, tal vez prefiera arrancarte los ojos para que veas la imagen del monstruo que yo veo y te deleites con el engendro que has luchado por conseguir toda tu vida. Tal vez ahora que domino tu destino pueda la masacre de tu carne calmar la venganza que lleva años alimentando mis delirios.

Muérete perro y haré de tu cráneo vacío la pantalla para mi lámpara de noche. Tu carne deshecha servirá de alfombra en mi salón mientras quemo tus huesos en la hoguera de mis frustraciones. Muérete, muérete y alégrame la existencia. Voy a bañarme en tu sangre mientras veo cómo cuelga tu cuerpo inerte de mi techo, adornando la habitación de invitados.

No eres más que aliento, nada más que el susurro que martiriza mi vida. Eres rencor y maldad aunados. No eres nada, no eres nadie y ni siquiera sabes que ya estás muerto.

domingo, 30 de septiembre de 2012

En serie.

Es curioso; es curioso como todo el mundo dice querer ser diferente, destacar, pero sin embargo no saben estar solos; no quieren estar solos ni comprenden o desean la soledad, la rehuyen y es comprensible. Que tu única compañía seas tú mismo y sea tu conciencia quien aplaste tu voluntad... ya no dependes de las circunstancias y, por ende, la responsabilidad de tus actos recae únicamente sobre tu cabeza, pendiente de cada uno de tus movimientos para arrebatarte cualquier excusa y negarte el dulce consuelo del autoengaño. 

Nadie quiere sentirse solo, es un error: busca compañía, relaciones, amistades, lo que sea. No vayas solo al cine, no pises esa cafetería que te encanta si no es con una amigo invasivo de tu intimidad y espacio vital. Es mejor mal acompañado que solo, que nadie se atreva a negártelo cuando su propia conducta lo delata. 

Es curioso ver a la gente por la calle, todos vestidos igual, con las mismas poses ensayadas, la misma música; la misma vida ajena repetida una y otra vez en los escaparates. Colectividades bien diferenciadas para sentirse diferente sin sentirse solo. 

Patetismo ilustrado.