lunes, 1 de marzo de 2010

Sentimientos de gominola

Siempre pensé que moriría un Domingo. La gente vendría a casa para el velatorio y me llorarían mientras que yo les mirase desde mi caja de cedro. Los más cínicos dirían unas bonitas palabras, contarían felices anécdotas y reirían al final de la tarde, cuando las pretensiones se hubiesen acabado. Siempre pensé que pasaría eso; ahora que estoy muerta, ya no se qué pensar.