martes, 16 de noviembre de 2010

The black swallow

A veces me fijo en cosas en las cuales la gente ni se percata; esta mañana vi salir volando una gran bandada de golondrinas y me di cuenta de lo fantástico que sería ser una de ellas(ahora es cuando vosotros pensáis que estoy loca y todo lo demás pero no os lo tengo en cuenta), me di cuenta de lo genial de sobrevolar los tejados y las vidas que se ocultan bajo ellos, la sensación de verte confortado por algo tan complejo como tu mismo, pero que a la vez forma parte de ti, lo cual necesitas para vivir, para viajar de vuelta a casa. 

Ver esas golondrinas me hizo ponerme melancólica y pensar en casa, en todas las cosas que me siguen esperando allí, pero a la vez todo el confort que he ido construyendo al otro lado del mundo, y la gente que está aquí para ayudarme a recomponerlo cuando mi mundo se derrumba. Ya no sabré nunca más cual es mi lugar, porque ahora tengo dos hogares, soy como mitades imperfectas que se complementan y me dan forma de Frankenstein asustado de perder alguno de sus engranajes y piezas con el más mínimo suspiro. 

...en tu balcón sus nidos a colgar