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Mostrando entradas de marzo, 2012

duele

El amor duele y si no duele no es amor.
Duele porque te rompe todas las convicciones, todos los esquemas, porque te hace olvidar quién eres, borra tus necesidades y tus quiero para centrarse en los suyos.
Duele porque quema de pura intensidad, porque te deja sin respiración, sin latidos, para que se acompasen a los suyos. Duele porque es nuevo e insaciable, porque es más; porque te arranca la piel a caricias y los labios a mordiscos. Duele porque desapareces a su lado para derretirte sobre ella, duele para recordarte que existe, que estás enamorado y que en el momento en el que deje de doler, significará que lo has perdido.

Sólo

Sólo verte sentada. Sólo darte dos besos. Sólo hablar contigo, llenarme de curiosidad. Sólo acercarme a ti. Sólo atreverme. Sólo esperar tu reacción. Sólo perderme en tus palabras. Sólo esperarte. Sólo colgarme de tus labios. Sólo acariciar tu cuello. Sólo darte la mano. Sólo besar tu nuca. Sólo despedirte para quedarme esperando. Sólo pensarte, soñarte, escribirte para sentirte cerca. 
Sólo recorrer el mapa por estar contigo. Sólo abrazarte por la cintura. Sólo dormirme besándote. Sólo quedarme despierta por verte dormir. Sólo sonreír con tu sonrisa. Sólo despertarme a tu lado. Sólo esperar a que vuelvas. 
Sólo emocionarme al verte. Sólo besarte. Sólo desnudar tu cuerpo. Sólo acariciar tu cintura. Sólo deslizar mis dedos por tu piel. Sólo acariciar tu vientre. Sólo perderme por tus piernas. Sólo conocer tu sabor. Sólo desear tu cuerpo. Sólo besar tu espalda mientras duermes. Sólo dormir a tu lado. Sólo soñar contigo. Sólo sentarme a mirar tu sonrisa. Sólo observar cómo te mueves, cómo …

Mi primera vez.

Anoche lo hice por primera vez. Esperaba más de ese momento, no estuve a la altura, pero sé que la práctica ayuda y las próximas veces serán mejores.  Tal vez no escogí a la persona adecuada; siempre te dicen que es mejor tener sentimientos, que hace las cosas más fáciles, pero yo preferí a una desconocida, alguien al que no me importase fallar. Lo cierto es que ella era preciosa, con esa melena larga, siempre cubriéndose un poco la cara con el flequillo y esos labios... Esos labios fueron mi perdición. 
Sin embargo que ella fuera perfecta no cambió las cosas, fue un desastre. Yo tenía ciertas expectativas, puede que ese fuese mi fallo; obviamente, estaba todo preparado. No olvidé un sólo detalle, pero ella estaba nerviosa y a mí me temblaba el pulso. Al principio todo parecía ir bien, pero poco a poco ella empezó a oponer resistencia y yo sólo podía pedirle que se dejara llevar, que se relajase y todo saldría bien, al menos para mí. Quería que fuese perfecto, disfrutar con esa prime…