lunes, 26 de septiembre de 2011

De mente psicópata

Me gusta la sangre, me gusta su sabor y su textura al secarse. Me gusta cuando poco a poco se desliza por mis labios, alcanzando el mentón y cayendo al vacío para ir a estrellarse contra mis zapatos. Podría frenar la hemorragia, lo sé, pero entonces el placer desaparecería perdido en un trapo cualquiera, empapado de  mi esencia culpable. Deseo tener colmillos para clavarlos en tu cuello, inclínate hacia atrás y deja tu yugular despejada para mi mordida. De esta noche no sales. Acostúmbrate a los espasmos, es el resultado de la electricidad en tu cuerpo, quemándote desde dentro, deshaciendo tus tripas y vaciándote.


¿Crees que estoy loca, que tal vez alguien debería sacarme estas ideas de la cabeza? pobre paleto, ¿acaso te crees que serían capaces? Soy la sombra que susurra detrás de tu conciencia, ese pequeño escalofrío que recorre tu nuca y atenaza tus nervios cuando la ira te supera, y el calor recorre tu cuerpo de patán obsoleto.  Atrévete a negar que nunca has deseado poner tus manos sobre el cuello de alguien y esperar a que se ahogue entre ellas, o mejor aún, esperar a que se duerma para subirte sobre su estómago y aprisionar su cara bajo una almohada, para escuchar como se retuerce, patalea y se le desgañita el aliento intentando respirar.
No creo en la muerte dulce, el dolor es necesario y único. Si no es sobrehumano, no es dolor. Si he de matarte, desgarraré antes tu piel, arañaré las paredes de tu cuerpo y vaciaré mi rabia enardecida ante tu sufrimiento. Todavía no se ha escrito un adjetivo para el placer que sentiría viendo como tu sangre inunda el suelo de la cocina. Me encantaría ver tu cuerpo vacío de vida, temblando a mis pies, sin cabeza que lo presida y las vísceras cayendo a los lados, imagen perfecta de la masacre en sí misma.

Me gusta lo abstracto, el asesinato no existe y la línea del mal se ha visto reducida a cero para fundirse y revocar el pecado original. No te atrevas a desafiarme, bastardo, tu vida depende sólo de mí y el humor nunca ha sido mi fuerte. Hoy es la noche. Despídete de tus recuerdos, pienso llevármelos conmigo y guardarlos como trofeo en mi habitación de formol, pero no te equivoques, no me subestimes sino quieres perder esa preciosa cabellera tuya. El dolor que te quiero infligir no está relacionado con ninguna estúpida filia sexual, no se te ocurra pensar que esto es algo pasional y que alguna píldora azul podrá acercarme a la realidad que todo el mundo vive. Conozco esa realidad y la aborrezco, me da asco y nauseas, revuelve mis ansias asesinas y las enaltece, me hace desear más tu muerte y recuerda, querido, que estás en mis manos.

Ahora vete a la cama, pequeño cachorro de loba, la luna ya ha salido y necesito que cierres los ojos para poder abalanzarme sobre ti. Descansa, bastardo y déjate morir. 

jueves, 22 de septiembre de 2011

Aire

Necesitas práctica, pulso firme. Templa los nervios y prepárate. Deja la mente en blanco, necesitas espacio para el dolor. Sujétala con cuidado, acerca el mechero y caliéntala. Ahora ya está lista. Concéntrate en no gritar, llamar la atención es contraproducente. Deslízala sobre tu piel, deja que la atraviese poco a poco y nota el calor que quema la carne.
Se enfría y la quemazón desaparece, deja paso a la calma triste que se adueña de tu cuerpo. Guarda las evidencias y cura la herida, no queremos que se infecte. Controla el dolor y hazlo tuyo, vuélvelo soportable y ambiguo. Guarda las lágrimas dentro de ti y deja que se acumulen, trágatelas. Desaparece.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Destruye tu nimia existencia

Despierta, abre los ojos ante la realidad. Deja la mente en blanco y vive. Espera a que el tiempo se deslice sobre tu cuerpo y se derrita al contacto con tu piel. Atrapa la arena que se escapa del reloj entre tus manos y siente cono se filtra entre tus dedos para rendirse ante ti.
Prevee, supón que tu vida será larga y prospera, espera que dure cien años, que tu realidad se extienda y se haga única. Duda, comienza a cuestionar tu propia existencia, ¿acaso piensas volverte inmortal? tu vida se acabará en el momento en el que descienda la guadaña sobre tu cuello y la elección, cachorro, no es tuya.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Fugaces

Tengo la esperanza de que exista un lugar para mi, puede que todavía no lo haya encontrado, pero sé que está. Nunca te diré que será fácil, sin embargo prometo hacer que valga la pena. Tengo miedo de lo que sería capaz de hacer, de los pensamientos que cruzan mi mente...tengo miedo de arrancarme la piel a tiras. Hay cosas que siento y que nunca imaginé que seria capaz de sentir, que nunca imaginé que pudieran existir. A veces creo que podría perdonarla, luego me doy cuenta de que sigo odiando sus ojos y vuelve la ira a mi espalda y el fuego a mis manos. Me tumbaré en el suelo a esperar tu sonrisa y cuando llegue el momento me sentaré a tu lado simplemente para recordarte que eres preciosa. Soy incapaz de mirar al mundo en blanco y negro, me paralizo con las tormentas y la oscuridad, necesito saber que sigo viva. El día que se acaben las naves que quemar, me prenderé fuego y haré de mi cuerpo una hoguera. Tengo miedo, tanto que apenas soy capaz de respirar. Sería feliz si al despertarme cada mañana y pudiera verte enredada entre mis sábanas y saber que eres mía.
No soy más que una cobarde.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Siente la hiel.

Confía, siéntete libre de acumular ilusiones en tu cuerpo vacío de humanidad. No te imaginas lo que duele la soledad, y para cuando te des cuenta de que no puedes sentir solo, será demasiado tarde. Tu conciencia ha decidido abandonarte, ha preferido huir a mantenerse dentro de ese lugar al que llamas mente. Estás en llamas. Tu vida, tu ira y tus ideas se consumen al tiempo que respiras. Te has equivocado de mundo, pequeño despojo, ni siquiera eres digno del limbo. ¿Por qué no te evaporas, te esfumas entre la niebla y libras las calles de tu puta presencia? ¿Tanto te cuesta entender que no existes? Eres un trofeo para la inmundicia, no eres nada. 

martes, 13 de septiembre de 2011

Comienza el desgarro

Tú, cachorro ingenuo de loba, prepárate para sangrar. No existe piedad para aquellos que no conocen lo que quieren o deciden no arriesgarse para conseguirlo. Tú, insulso holgazán, demasiado cobarde para admitir que algo te importa, que los cuchillos también atraviesan tu piel de cobre y te hacen aullar. Tú, que creías desconocer el dolor y lo que implicaba, que pensabas que el mundo se rendiría ante tu primera pisada, ahora estás solo y no eres más que aire que me esfuerzo por expirar y convertir en humo. Descubrirás la soledad, cachorro, y ni siquiera la luna iluminará tus noches. Ahora tienes todo el tiempo del mundo para disfrutar de ella y observar cómo se regodea ante ti. No eres nada más que aliento inútil sobre la noche, que se cierne dulce, para hacerte desaparecer en su oscuridad. Prepárate cachorro, prepárate para disfrutar de todo aquello que no tienes, y memoriza su sabor porque en mi próxima bocanada te haré desaparecer.
Y ahora que eres invisible, ¿qué piensas hacer?

domingo, 11 de septiembre de 2011

El impulso incosciente.

A veces es inevitable, puedo tratar de esquivar la trampa de tu cuerpo, pero en el momento en el que tus ojos reclamen mi presencia, me encontrarás mirándote, perdida en tu sonrisa y en tu aroma. Puedo tratar de desaparecer pero una sola palabra tuya será suficiente para que pierda la cabeza y caiga de nuevo ante la redención de tu cintura. Puedo permanecer horas escuchando tus silencios, tu voz al otro lado del teléfono y conseguir que se detenga el tiempo para acompasarlo al sonido de tu respiración.