lunes, 28 de mayo de 2012

Eres luz.

Deja que te observe, deja que la luz caiga sobre tu cuerpo y lo ilumine, deja que se pose sobre tu cuello y descienda por tus clavículas hasta tu pecho; respiras y las franjas de luz recorren tu piel, la acarician... Deja que se refleje sobre ti y cambie tus colores.
Voy a deslizar mis dedos por cada línea de luz sobre tu cuerpo; viajar por tu espalda desde tu nuca erizando tu piel. Respiraré sobre tu cintura al besar tu vientre y mis labios bailarán sobre tus piernas hasta desaparecer entre ellas. Quiero perder la noción del tiempo contigo, perder el rumbo entre tus caderas hasta conseguir que se arquee tu espalda y comience el temblor.

domingo, 20 de mayo de 2012

Necesidad

Necesito el tacto de tu piel y no lo tengo, necesito del aroma de tu cuerpo y descubro el de tu ausencia rondando mi memoria. Necesito el sabor de tus labios y sólo Soledad me visita. Dulce ironía la presencia de tu vacío en mi cama. Bendito el recuerdo de tu cuerpo que me hace esperar a la vuelta de tus besos, a los amaneceres de tu sonrisa en mis sábanas, a los te quieros susurrados a media luz. 


jueves, 17 de mayo de 2012

Sin conciencia

Existen muchas cosas que me asquean del comportamiento humano pero hay una que me avergüenza y enerva por encima de las demás, es lo conocido como "Disolución de responsabilidad". 
Este genial fenómeno consiste en que cuando estamos en presencia de otros y percibimos que alguien necesita ayuda, no hacemos absolutamente nada a la espera de que sea otra persona de las presentes la que preste ayuda. Cuando esto pasa y todas las personas concurren en la disolución de responsabilidad lo que sucede es que nadie actúa. Hacía tiempo que me había fijado en esto pero nunca lo había vivido en primera persona. 

Hace un par de semanas asistí a una competición de Triatlón junto con 41 compañeros más. Nuestro trabajo allí consistía en, una vez los atletas hubiesen terminado la prueba, dar masajes de post competición para relajar la musculatura de piernas y espalda. No situamos por parejas de forma tal que por cada dos de nosotros había una camilla asignada y los corredores iban pasando a medida que iban llegando. Antes de pasar por el stan de fisioterapia, era común que los atletas cogieran algo de beber y comer y lo fueran consumiendo al tiempo que nosotros los tratábamos. Mi compañero y yo tuvimos la suerte de ser la segunda camilla por lo que observábamos la cola de corredores antes de entrar; los veías congestionados, cansados, sudorosos, doloridos, muchos de ellos tenían problemas para mantenerse de pie puesto que les temblaban las piernas así que intentábamos tratarlos con la mayor celeridad posible. 

La primera corredora llegó con una ventaja de 6 minutos sobre el resto de competidores y se tumbó en la primera camilla, apenas a metro y medio de nosotros. Llevaba un vaso de coca cola en la mano, que al comenzar a masajear sus piernas se calló al suelo y se derramó. Había dos personas tratándola y 40 mirando ya que no había llegado para tratar nadie más que ella. Bien, de 40 persona que estaban mirando, nadie y repito nadie, tuvo la maldita idea de llevarle otra coca cola, todos se quedaron mirando. Me parece vergonzoso; me dio verdadero asco que la gente se quedara mirando mientras ella prácticamente hiperventilaba y miraba al suelo donde había caído el vaso. Fui a la nevera reservada para los fisios, le llevé una de nuestras coca colas y se la dí, cuando volví a mi sitio junto con mi compañero hubo otros que incluso me preguntaron por qué lo había hecho, que no era asunto mío. 

Vamos a ver, la pregunta no es por qué yo la ayudé, la puta pregunta debería ser por qué cuarenta personas experimentadas en tratamientos de competición no hicieron cola para llevarle algo que beber al derramar su vaso. 

Después de eso, estuve pensando toda la tarde en otros casos que recordara en los que había sucedido lo mismo o similares y siempre que los evocaba recordaba esa frase, "déjalo, no es asunto tuyo", cierto, no es asunto mío pero si alguien necesita ayuda no concibo que no se la prestes. Resulta que se han estudiado los factores que determinan el porqué de que una persona ayude y son los siguientes: 
  1. Que perciba el problema
  2. Que interprete como una emergencia
  3. Que asuma la responsabilidad
Es en el tercer punto donde reside el problema de estar en grupo, negamos nuestra responsabilidad individual y esperamos que otro la tome, pero cuando todos piensan lo mismo, nadie hace nada.

A parte de esto, hay un par de detalles que decidirán si prestamos ayuda o no
  1. El coste de prestar ayuda: Si tenemos que sacrificar algo para ayudar a otra persona es menos probable que ayudemos.
  2. El beneficio potencia de prestar ayudar: Si pensamos que nuestra ayuda no va a tener grandes beneficios para la víctima, es menos probable que ayudemos.
La idea de no prestar ayuda si eso te resulta pernicioso me asquea. ¿Cómo podemos llegar a ese punto de egoísmo? En serio, joder, no entiendo cómo alguien puede dejar de ayudar por más que piense que puede salir perjudicado, de verdad que no lo entiendo, no lo concibo. 

Es como esas personas que se quedan mirando mientras el abusón de la clase pegaba al enano de la misma. Me da igual si es tu amigo o no, es un puto compañero es una puta persona humana igual que tú, si te llevas un golpe por defenderlo achanta con ello pero, joder, ayúdale. Siempre me he preguntado algo, ¿no os quema la conciencia después? ¿Cómo coño sois capaces de mirar a esa persona a la cara después de haber permitido que algo malo le pasase simplemente por no ser asunto vuestro?

No sé cómo soportáis vuestro propio reflejo en el espejo después de eso. No sé cómo podéis dormir por las noches, no entiendo cómo podéis seguir como si nada. No existe excusa para vuestro comportamiento. Me dais asco.