jueves, 17 de febrero de 2011

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No quiero estar en casa, no quiero ver su desprecio, su asco, se decepción. No quiero oír sus gritos, ni sus golpes, ni su mirada. Si esto consigue que me escupan a la cara, que no conseguirá saber quien soy. No tengo refugio, me han dejado tirada a mitad de los dos bandos y no hay trinchera. Sólo son números, no significan nada, no cambian quien soy. 

Te mentían, cuando te decían que lo importante está dentro, te mentían; lo que está dentro no significa nada. Sólo el exterior importa algo, sólo las apariencias cuentan, y frente al ingeniero todo lo demás se queda en nada. 

No van a escuchar tus palabras, no van a ver tus lágrimas ni te van a consolar, no te lo mereces, eres basura, no sirves para nada. Da igual quien eres, da igual lo que quieras, sólo importa lo que puedes enseñar. Expón tu vida en una puta vidriera y sácale brillo. Cuelga los diplomas en la pared y ordena tu trofeos. NO VALES NADA. 

3 comentarios:

Gato dijo...

Te quiero pequeña

Jaime Sirvent dijo...

se me coló una tilde inoportuna en "esta", sé que sabrás perdonarme, un abrazo.

Jaime Sirvent dijo...

No quiero pronunciar palabras estériles de ánimo, porque tampoco sé exactamente lo que te pasa, aunque me lo puedo imaginar(en ese terreno de no satisfacer las expectativas paternas hemos estado todos), lo que importan realmente son las propias expectativas(sé que sostener esto resulta difícil estando en el hogar paterno), solo puedo decirte que a mí siempre me has gustado mucho, tanto por dentro como por fuera(y no me refiero a lo físico), eres un encanto de persona, y para mí ha sido un honor haberte dado clase, aunque haya sido durante tres meses, un abrazo muy fuerte y ánimo, que está crisis pasará.