lunes, 28 de mayo de 2012

Eres luz.

Deja que te observe, deja que la luz caiga sobre tu cuerpo y lo ilumine, deja que se pose sobre tu cuello y descienda por tus clavículas hasta tu pecho; respiras y las franjas de luz recorren tu piel, la acarician... Deja que se refleje sobre ti y cambie tus colores.
Voy a deslizar mis dedos por cada línea de luz sobre tu cuerpo; viajar por tu espalda desde tu nuca erizando tu piel. Respiraré sobre tu cintura al besar tu vientre y mis labios bailarán sobre tus piernas hasta desaparecer entre ellas. Quiero perder la noción del tiempo contigo, perder el rumbo entre tus caderas hasta conseguir que se arquee tu espalda y comience el temblor.