viernes, 13 de abril de 2012

Cállate, puta.

Es curioso lo que se siente cuando alguien te manda callar. Es curioso porque significa que a esa persona ya no sólo es que le importe una real mierda lo que tengas que decir, sino que tampoco le importa lo que puedas sentir ya que mandarte callar es tanto como decir que tus palabras no valen nada, que no merecen ser escuchadas o no son dignas de atención, y por ende tú tampoco.

Que alguien te mande callar es distinto a pedir silencio; pedir silencio indica que lo que estás diciendo, ya sea por contexto o contenido, no es adecuado; sin embargo, cuando alguien te manda callar te está ordenando algo, luego se posiciona por encima de ti y deja clara su supremacía ya que su voluntad es más importante que tu derecho a expresarte. Por supuesto, tú tienes la decisión de callarte o no, pero en el caso de que continúes hablando, es más que probable que la persona que ha dado la orden de silenciarte ignore por completo tus palabras o se enerve por tu desobediencia.

Lo mejor de que alguien te mande callar, sobre todo cuando ese alguien debería estar al mismo nivel jerárquico que tú, es percibir cómo se posiciona por encima de ti, cómo alimenta su soberbia con tu pasividad y cómo te hunde un poco más en la mierda de tu propia inseguridad.

Es curioso que nos dejemos mangonear de esa manera. Es curioso que nos dejemos silenciar. Es curioso; casi tanto como triste es que alguien se crea con el derecho otorgado a mandarte callar. No sé, tal vez todavía necesites que te recuerden que no vales nada, que eres invisible; despierta de una vez, cachorro, jamás serás nadie para ellos, limítate a callar y no les recuerdes que su perfecta existencia es tan nula como tu opinión. Espera como has hecho siempre, algún día llegará tu noche y entonces, comenzarás a vivir.

2 comentarios:

Loba dijo...

La cobardía del que no quiere escuchar, o no puede, porque sería demasiado.

Denbrough dijo...

Muchas veces quien manda callar no tiene ningún argumento más y solo su imposición, muchas veces porque fisicamente es más grande, pero no mejor. Lo mejor: ignorar y seguir a lo tuyo