domingo, 12 de junio de 2011

A mi hermano

Quería que esto fuese perfecto, por ahora sólo es sincero:

Prefiero recordar las cosas como las viví, no como realmente son, porque la memoria es fugaz y al final traiciona, los sentimientos prevalecen en el tiempo y es por esto que no sé si sucedió así sin embargo el primer recuerdo que tengo de nosotros dos es en Meiras, en la playa. Recuerdo que estábamos con abuelo al lado del rio haciendo una barca de arena y esperando a que subiera la marea para hundirnos juntos…recuerdo que a partir de ese momento supe que nunca me dejarías sola.

Tú siempre has sido el fuerte de los dos, el que no deja que las cosas le afecten, el que sabe cuál es su sitio y se mantiene firme en él. Espero que algún día llegues a entender lo mucho que te necesito, lo mucho que te admiro y lo mucho que te quiero. Tú eres el que me ha enseñado a no rendirme, a saber que sólo yo pongo mis límites y que será mi voluntad la que tenga que vencerlos. Ahora sé que la oscuridad no es tan mala si estoy contigo.

Para ti sólo puedo desear que lo tengas todo, que sacies tus ambiciones y olvides tus miedos. Deseo que aprendas a entregarte y a confiar; deseo que no olvides que eres mi padrino y que por más tiempo que pase siempre dependeré de ti, siempre te necesitaré a mi lado y siempre te llamaré hermano.

A veces las palabras son simplemente insuficientes
L.

4 comentarios:

Maria L. Simarro dijo...

Y son por estas cosas por las que siempre envidiaré no haber tenido hermanos...

Preciosa entrada :)

@MarialGoligthly

Saara.. dijo...

Linda entrada!

A pesar de esas típicas peleas que al final acaban siempre en el olvido, los hermanos siempre saben sacar lo mejor de nosotros.

Loba dijo...

ahora solo falta que lo sepa...

Macamen dijo...

Qué bonito, de verdad! Yo también quiero un montón a mi hermana... (aunque nunca y sin saber porqué no se lo diga). Saludos L! ;)