Sentimientos de gominola

Siempre pensé que moriría un Domingo. La gente vendría a casa para el velatorio y me llorarían mientras que yo les mirase desde mi caja de cedro. Los más cínicos dirían unas bonitas palabras, contarían felices anécdotas y reirían al final de la tarde, cuando las pretensiones se hubiesen acabado. Siempre pensé que pasaría eso; ahora que estoy muerta, ya no se qué pensar.

Comentarios

  1. Puede que la muerte esté para soñar eternamente. ¿Para qué pensar?

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    1. Prefiero que la muerte sea, simplemente, muerte. No quiero más pesadillas de las que escapar.

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