sábado, 23 de junio de 2012

20.30

Anoche fui muerte y él lo sabía; lo supo en cuanto le miré. Vio como su destino pasaba frente a mis ojos mientras decidía si habría de acabar el día con la cabeza sobre los hombros. No quise entretenerme; llegaba tarde y él huyó.
A veces la compasión no es más que mero egoismo.

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