jueves, 28 de octubre de 2010

Los perfectos gilipollas

Cada día me sorprende más la estupidez humana.¿Cómo podemos ser así de obtusos?, cada día me doy cuenta de lo triste que resulta que dos personas comiencen a humillarse por el simple placer de hacerse daño, todo por orgullo, todo por aparentar.
Si reduzco a mis compañeros a cenizas, si los lanzo contra el suelo y les pateo las tripas, si les hago llorar de furia y dolor, si consigo que su dignidad huya despavorida, tal vez conseguiré esa gran satisfacción social, ese autoconvencimiento de grandeza. Cada día me resulta más triste descubrir que más fácil es escuchar como dos neandertales se escupen palabras a la cara, como se inyectan veneno solo por colocar un collar de perro que actúe como bozal a su antagonista. 
A veces, solo a veces, pienso que aquellos a los que humillamos no son más que nuestro alter ego herido, huido a otro cuerpo para protegerse de la vergüenza de verse a si mismo convertido en un despojo humano que disfruta llenando con compañeros cámaras de gas. ¿Cuando nos hemos convertido en unos perfectos gilipollas? 





Sé tu mismo puede ser el peor consejo que le des a ciertas personas.

1 comentario:

Andrea (tengo movil XD) dijo...

No me gusta la imagen. Siempre he pensado que deberíamos actuar en torno a nuestra moral para saber como somos, es simplemente, ser tu mismo, aunque este/a sea en verdad una completa gilipollas... Puede ser que ya no trate de aparentar.